Tanto el Consejo Americano de Química (American Chemistry Council) como otros grupos de la industria, apoyaron la redacción final de la Ley, y el proyecto de la Cámara fue aprobado por el Senado a finales de 2015. Con esta nueva Ley, Estados Unidos sigue la estela de los Países Bajos, el primer país en anunciar su intención de quedar libre de microesferas en los cosméticos a finales de este año.

Este tipo de microsferas son fuertemente utilizadas en cosmética en distintos productos, y también se aplican en investigaciones y otros. Están hechas de polietileno, pero pueden llevar otros plásticos petroquímicos como polipropileno y poliestireno. Ya en su día, un estudio de la Oregon State University estableció que la única forma de frenar los problemas medioambientales causados por las microperlas de plástico es una prohibición total sobre su uso. Esta investigación calcula que 8.000 millones diarios de estas microperlas acaban en los hábitats acuáticos del país, siendo un importante problema biodegradable que puede ir a más.

La gran parte de estas microesferas utilizadas en cosméticos no son biodegradables y son capaces de absorber productos químicos como pesticidas y otras toxinas. Llegan a ríos, lagos y océanos, y acumulan sustancias tóxicas sobre la superficie del mar. Ello provoca problemas medioambientales, pues supone una amenaza para las especies autóctonas que habitan en tales lugares, además de ser contraproducentes para la salud de las personas.

Si bien se establece que no todas las microesferas son utilizadas como exfoliantes para la penetración de ciertos compuestos, pues se aprovecha la capacidad de las microesferas de incrementar la eficacia y graduar la liberación del compuesto, maximizando, de esta manera, el tiempo de permanencia del compuesto en piel y liberando los productos en áreas específicas.









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